Me había levantado de buen humor, hasta que una linda noticia(ironía extrema) desencadenó mi bronca. Y, para colmo, entré al colegio y me enteré que tenía otra materia baja en este primer trimestre. Me dolió la cabeza toda la mañana, me sentía mal. Quería llorar, gritar, estar en mi cama tapada hasta la frente y así olvidarme de todo. Necesitaba paz, cosa que conseguí recién al mediodía, al llegar a casa y almorzar con mi vieja y mi hermano. Ellos me escucharon, me aconsejaron y me dijeron algo tan básico como cierto: todo va a estar bien (sí, todo va a mejorar, era lo único que quería escuchar en ese momento). Fue
gratificante saber que podía contar con ellos, así como ellos podían contar conmigo.
A veces lo único que se necesita es comprensión, esa comprensión que sólo las personas que están pasando por lo mismo te pueden dar.
PMB
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