15 de abril de 2011

Viernes agitado y muy extraño. Empezó con una mañana en el colegio que se me hizo eterna, para colmo con una evaluación de literatura. Siguió con un mediodía muy poco convencional, con una visita y un ambiente bastante turbio. A eso de las 15 horas, ida a Morón a comprar mi entradita para el Quilmes Rock 2011 (21 de mayo, Babasónicos, ¡allá voy!), y en el bondi empezé a leer un libro con cuentos de todas autoras latinoamericanas que me recontra atrapó.
A todo esto eran ya las 16:10, yo estaba en Morón y tenía que estar en 50 minutos en Ituzaingó norte, en el campo de deportes del colegio por gimnasia (no llegaba ni ahi). ¿Qué se me pudo haber ocurrido? Tomarme el Sarmiento. Dios, nunca viajé tan mal. Estaba quieta en el anden esperando, llega y JUSTO me viene a tocar el coche furgón, veo para adentro y estaba plagueado de negras/os tomando cerveza, fumando faso y dándose con, quién sabe cuánta sustancia más. Ni lo dudé, corrí para llegar al otro vagón, entro de puro ojete y aparece un tipo con silla de ruedas. Lo ayudan a entrar con mucha presión, ¿y qué hace este buen señor? me pisa los dos pies con sus ruedas (vale aclarar, ME MATÓ). En fin, llego a la estación, me encuentro con una amiga y nos vamos a gimnasia. Por suerte a la gorda de la profesora le pintó no darnos clase, y nos quedamos con mis compañeras hablando de la vida y matándonos de risa.
Volví a la estación de Ituzaingó, dí unas vueltas por la plaza, acompañé a mi amiga a su casa, y me tomé el bondi. Por desgracia tenía atrás mío a dos "rochitos" escuchando con sus super celulares cumbia pedorra a todo lo que da. Llegué a las 20 horas a casa, con un dolor de cabeza tremendo, una hermanita que me pedía ropa, una mamá que me pedía que le ordene no sé qué corno, un teléfono que sonaba y un desorden en mi pieza infernal.
Son las 22 horas, tengo tos. Por ende me voy a preparar un té e ir a ver en mi cama bien calentita una peli y dormir mucho.
PMB

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