3 de marzo de 2011

Estas semanas sin verte
me parecieron años.
Tanto te quise besar
que me duelen los labios.
Mira que el miedo nos hizo
cometer estupideces,
nos dejó sordos y ciegos
tantas veces.
Y un día después de la tormenta,
cuando menos piensas sale el sol.
De tanto sumar pierdes la cuenta,
porque uno y uno no siempre son dos.
Cuando menos piensas sale el sol.
Te lloré hasta el extremo
de lo que era posible,
cuando creía que era invencible.
No hay mal que dure cien años,
ni cuerpo que lo aguante.
Y lo mejor siempre espera
adelante.

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