9 de septiembre de 2009

En la oración que nadie nos leyó descansa el tiempo sin final en retazos de recuerdos sin color y aún hoy nadie escribió las voces pasadas de aquellas mañanas que el sentido nos arrancó. Y el sol seco la angustia que gritó, la lluvia amarga en la mañana.. Sin vos. Y el mar se ahogo sin ver salir el sol, sin abrazarlo. Sin contarle lo que hizo hoy. Sólo pudo extrañar su calor. Y acá me ves, temiendo ser quien soy. Deseando que hayas visto a la mujer que no puedo ser sin vos. Si mi amor sin condición pensó que alcanzaba, por qué esa mañana todo lo que era se derrumbo? Y el sol seco la angustia que gritó. La lluvia amarga en la mañana.. Sin vos. Y el mar se ahogo sin ver salir el sol. Sin abrazarlo, sin contarle lo que hizo hoy. Sólo puedo extrañar el calor de las mañanas. Que soy hija y vos sos vos. Te extraño tanto hoy, suelo soñar y recordar la chica que creció y perdió su sol. Sos vos, la luz y el calor que brilla y quema en lo que soy. Y el sol secó la angustia que gritó; cuan enojada y asustada sigo sin vos. Mi fe murió en todo lo que soy. Quiero abrazarte y contarte lo que hice hoy. Sentir de nuevo tu calor.

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