No es que me quiera tirar abajo, pero es la situación que me hace perder la razón. Es tu nombre el que no me deja dormir por las noches y me hace odiar esta primavera. Es tu voz la que tanto extraño, la que por ratos alucino escuchar, pero al darme cuenta que sólo era el viento, vuelvo a abrir los ojos y ver esta miserable soledad. Son tus ojos los que antes me hacían cantar canciones en las que la gente terminaba bien, no había equibocaciones y el sol nunca dejó de salir. Ahora sólo me dejan cantar todas tristes melodías en las que siempre triunfa el mal. Mirá mi amor, lo injusta que puede llegar a ser la vida, y la poca suerte que siempre tuve. Yo que siempre dí lo que no tuve te pierdo sin ninguna mínima explicación.
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